Nouvelle Vague, la Nueva Ola francesa

A finales de los años 50 Francia presenciaba un cambio social y cultural que dio lugar a nacimiento de un nuevo lenguaje artístico cinematográfico, alterando las que hasta el momento habían sido reglas inquebrantables a la hora de la producción fílmica: la Nouvelle Vague o Nueva Ola. ¿El responsable? André Bazin, fundador de la revista Cahiers du Cinéma (Cuadernos de Cine), acompañado de François Truffaut, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, Eric Rohmer, Claude Chabrol y Jean Pierre Melville.

Cahiers du cinema

La revista se convirtió rápidamente en el órgano de difusión de las ideas de los realizadores más importantes de lo que luego se conoció Nouvelle Vague. Todo ellos eran críticos y escritores de la revista, además de haber desempeñado la profesión de guionistas. Incursionando en la dirección de filmes, algunos de estos nuevos cineastas ya habían filmado cortos e incluso sus primeros largometrajes para finales de los años ‘50. En sus obras brillaba el carácter trasgresor, utilizando nuevas técnicas de rodaje como los exteriores, la poca puesta en escena y el uso de la cámara en mano, entre otras.

Pero lo que resalta es la visión del director, el auténtico autor de la obra. En la Nueva Ola, la regla era que no había reglas. Los dramas psicológicos nacidos de un existencialismo de moda se expresaban con estética monocromática, rechazando por completo la artificialidad del cine comercial.

Esta nueva manera de hacer cine que se extendió por toda Europa, creando una “nueva ola”, una nueva manera de vivir, más libre y espontánea, que caló con rapidez en la juventud de la época. Aunque el realismo francés de preguerra ya había cuestionado las bases orgánicas del realismo de la imagen y en Norteamérica Orson Welles había demostrado con “Ciudadano Kane” (1941) la potencia de lo falso, la Nouvelle Vague militaba a favor de un cine realista y fresco que mostrase la vida cotidiana y que no requiriese de grandes presupuestos económicos.

Para Bazin, -teórico y crítico cinematográfico por excelencia- el realismo en el cine era connatural al carácter automático y mecánico de la reproducción cinematográfica, y las películas que más se aproximaban a la esencia del cine eran las que reducían al mínimo las intervenciones manipuladoras y artificiales. No por nada Bazin era un gran admirador de directores como Orson Welles y William Wyler.

nouvelle vague

Finalmente fue Chabrol el primero en alcanzar el largometraje en 1958 con El Bello Sergio (Le beau Serge) y Los Primos (Les cousins). Su influencia hictchcockiana era conocida, de hecho ya había publicado un ensayo sobre él junto con Rohmer. Al año siguiente, Truffaut se lució con Los 400 golpes (Les Quatre cents coups), iniciando la saga del personaje de Antoine Doneil en la piel del actor Jean Pierre Léaud que continuó en 4 películas más, y ganando el premio a la dirección en Cannes.

Mientras Resnais obtenía un gran éxito con Hiroshima mon amour, Jean Luc Godard reconocía la importancia del neorrealismo italiano en su obra, y en particular la influencia de Rossellini. “Rossellini me enseñó que, para rodar una película, solo hacen falta un muchacho, una chica y un auto”, dijo y eso, precisamente es su película Sin aliento (A bout de souffle).

Jean Pierre Leaud

El actor Jean Pierre Léaud en el papel de Antoine Doinel a través de los años; actor fetiche y alter-ego del propio Truffaut.

Estos nuevos realizadores que reaccionaron contra las estructuras que el cine francés había impuesto, lograron postular como máxima aspiración no sólo la libertad de expresión, sino también la libertad técnica en el campo de la producción del séptimo arte.

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1 comentario

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  1. Ca dice:

    Muy buena la nota, esta época el cine francés es de lo más interesante, y aquí se le rinde homenaje. Espectacular.

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