Luis Buñuel: El sueño de Pedro

CASA DE PEDRO/ INTERIOR NOCHE

Pedro duerme. La habitación está más llena de luz y se oyen cacareos y quiquiriquíes. Música. Principio de un sueño: Pedro parece desdoblarse: mientras permanece dormido, su imagen se levanta y le mira, aterrorizada, frente a sí. Plano de Pedro de espaldas, y frente a él una gallina blanca que baja volando del techo en cámara lenta. Plano americano de la madre en camisón. Se sienta sobre la cama, con una expresión amorosa en el rostro. Todos los movimientos son en cámara lenta. Pedro, en plano medio, se inclina para mirar bajo la cama. Picada bajo la cama: aparece el cuerpo de Julian con la frente ensangrentada y la boca abierta como riendo. Algunas plumas blancas empiezan a caer sobre el cadáver, cuya cabeza se bambolea. Imagen de Julian, inmóvil y que empieza a moverse de nuevo. Pedro se levanta. Acercamiento de la madre, sonriente. No se la ve hablar.

Buñuel

VOZ DE LA MADRE: Pedro, oye hijo. ¿qué haces? Pedro se mete de nuevo en la cama. La madre se levanta y , de pie sobre la cama alza ligeramente su camisón para bajar de ella, todo en cámara lenta. Se acerca a Pedro, que la observa reclinado sobre su almohada. Se sienta sobre la cama. Madre e hijo en plano americano, resaltando a la madre.

VOZ DE LA MADRE (con gran dulzura): Óyeme m´hijito…Tú eres bueno. ¿Por qué hiciste eso?

VOZ DE PEDRO: Yo no hice nada. Fue el Jaibo. Yo nomás lo vi.

Acercamiento de Pedro mirando a su madre fuera de cuadro.

VOZ DE PEDRO: Yo quisiera estar siempre con usted… pero usted no me quiere.

Acercamiento de la madre, de frente. Tiende ante sí sus manos abiertas. Ligera contrapicada.

VOZ DE LA MADRE: Es que… estoy tan cansada. Mira como tengo las manos de tanto lavar.

Plano americano abierto de los dos de perfil.

VOZ DE PEDRO (se incorpora): ¿Por qué nunca me besa? (con sus brazos rodea los hombros de su madre y recibe un beso en la frente). Mamá, ora sí voy a portarme bien (ella pone su mano sobre la nuca del chico). Buscaré trabajo y usted podrá descansar (ella atrae la cabeza del chico sobre su hombro).

VOZ DE LA MADRE: Sí, m´hijito (Lo acuesta con suavidad)

Ella se aleja mientras continua la música. Se oye un fuerte viento. Acercamiento de Pedro que se levanta (contrapicada). Sobre su rostro se lee una inmensa necesidad de amor.

PEDRO: ¡Mamá!

Plano general. La madre avanza ( plano americano) de frente. Detrás de ella, Pedro se ha incorporado apoyándose sobre los codos.

VOZ DE PEDRO: Mamá… ¿Por qué no dio carne la otra noche?

La madre empieza a darse la vuelta. La volvemos a encontrar de frente (plano americano). En la mano tiene un gran pedazo de carne. Se oye el trueno al tiempo que un relámpago se dibuja sobre su rostro. Cierra los ojos. El viento hace flotar su cabello. Le tiende la mano a Pedro y avanza hasta un gran acercamiento. Plano general: la madre avanza hacia Pedro en primer plano, de espaldas. Él está sentado en su cama y alarga las manos para recibir la carne que ella le da. El viento está cada vez más fuerte. Una mano sale de debajo de la cama para apoderarse de la carne. La madre retrocede un poco.

VOZ DE PEDRO: ¡Dámela, es mía, es sólo para mí! El Jaibo se aferra con ambas manos a la carne. La madre, indiferente, se da la vuelta y se aleja hacia su cama. El Jaibo arranca la carne de las manos a Pedro con una expresión de triunfo en la cara. Truenos y relámpagos. Pedro, con las manos vacías, se acuesta. El Jaibo ha regresado bajo la cama. Disolvencia. Fin del viento y de la música, Pedro, en plano americano, duerme (picada). Pedro se da la vuelta, se sienta sobre su cama y luego vuelve a acostarse de espaldas a nosotros, y se cubre con las mantas. Oscurecimiento.

Extracto del guión cimnematográfico de la cinta “Los Olvidados” de Luis Buñuel, México, Ediciones Era, 1980

Los Olvidados

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