Lo que el viento se llevo y Escarlata O’Hara

Escarlata O’Hara

El papel de Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó ha sido de los más deseados y anecdóticos que ha dado la historia del cine. No sólo por el nuevo remake que de ella quieren hacer y que ha congregado a una legión de aspirantes a interpretarla nuevamente y suceder a Vivien Leigh, sino porque ya, en su primera versión en la famosa de 1939, hubo una auténtica “fiebre escarlata”.

Cuentan que las candidatas hicieron de todo por conseguir el papel que incluso llegaron a obligar al realizador, David O’Selznick, a tener que viajar en tren en el vagón del carbón. Y es que una de aquellas actrices novatas incluso llegó a perseguir al productor por todo el tren, hasta que éste, acosado terminó por esconderse en la carbonera.

En otra ocasión, un gran paquete con un mensaje “abrir al momento” fue enviado a su oficina. Cuando la secretaria lo abrió, salió de su interior una de las aspirantes, que corriendo antes de que la pillaran, y mientras se desnudaba camino a su oficina iba recitando los versos de Scarlett.

De la auténtica Scarlett, Vivien Leigh, se dice que su descubridor fue el hermano del productor, Myron O’Selznick. David estaba filmando la escena del incendio de Atlanta (fue lo que primero se rodó, antes incluso de tener a Escarlata), con unos decorados en llamas y tres pares de dobles de diferentes tamaños porque lógicamente aún no se sabía la estatura que tendría la verdadera Escarlata O’Hara. Cuando miró hacia aquella zona, vio, recortada contra las llamas la silueta de Vivien Leigh que había acudido junto a su amante, Laurence Olivier, al rodaje invitada por Myron O’Selznick.

Fue entonces cuando se pronunciaron dos frases célebres en el mundo del cine. La primera fue la descripción que de ella hizo Jesse Lasky que participaba en el rodaje:

los ojos como ópalos de fuego por debajo de la alargada sombra de su sombrero negro

La segunda fue la presentación que Myron hizo a su hermano David O’Selznick:

Hola, genio, me gustaría presentarte a tu Escarlata O’Hara

Y es que en aquel momento las tres grandes candidatas para hacerse con el papel eran Jean Arthur, Joan Bennett y sobre todo, Paulette Goddard. Finalmente, David quedó prendado de Vivien Leigh. Días más tarde le diría: “me parece que nos quedamos contigo”.

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