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Bangkok Dangerous es una remake de la cinta del mismo nombre del año 2000. Por lo que se ve en el trailer, es bastante menos violenta que la original, pero si usted es de esas personas que absorben mucho las emociones, tenga cuidado porque después de ver este film puede tender a sentirse una especie de pistolero invencible.
El argumento contado en palabras no es muy atrayente: por un lado está el típico “profesional”, (léase asesino a sueldo, pero con estilo), interpretado por Nicolas Cage que tiene que hacer un “trabajo” en la “pintoresca” Bangkok. Como no podía ser de otra manera aparecen “El amigo”, en este caso un ladronzuelo, y “La chica” que, en este caso, es sordomuda.
“El trabajo” se complicará para el asesino y “los malos”, que son más malos que Cage, irán tras “la chica” y “el amigo”. Esto provocará que Cage explote en un arrebato de violencia descontrolada.
Claro que siempre hay alguna sorprendente vuelta de tuerca cerca del final y algún otro sello distintivo para que el film no se pierda entre los cientos de cintas de su clase.
Ahora bien, al ver una vez más este tipo de películas de acción me surge la siguiente pregunta: ¿Han notado la delgada línea que se cruza al finalizar el noticiero?… Mientras miramos el noticiero, nos indignamos ante los crímenes brutales, nos quejamos por la inseguridad, nos horrorizados ante la perversión… Pero termina el noticiero y TODOS miramos (fascinados) el siguiente programa, que suele ser una película de acción como Bangkok Dangerous, en la que se ensalza la violencia de forma implícita o explícita.
En conclusión, el lado oscuro mostrado con un buen lente nos parece hermoso.

Se me podrá decir que la diferencia está en que las películas son parte de la ficción y el noticiero es parte de la realidad, pero yo no estaría tan seguro de esa separación. La ficción y la realidad se tocan, se influyen, se presienten y se confunden. Vemos estas películas (y otras mucho peores) porque la violencia y las condiciones más bajas de la condición humana nos atraen.
Pero si nos sentamos 3 horas por día a ver programas donde se nos dice, de una forma u otra, que la violencia es hermosa, divertida, causa placer y hasta que es poético matar a alguien de vez en cuando, después no deberíamos sorprendernos e indignarnos cuando vemos en el noticiero que alguien ha cedido ante esa influencia.
Que conste que no estoy apoyando la censura. Sólo sugiero disminuir el nivel de hipocresía. Los ser humanos sabemos lo que está mal, pero, al mismo tiempo, el mal nos atrae…
Pero volvamos Bangkok Dangerous… Aquí les dejo el trailer. Eso si, recomiendo ponerse el chaleco antibalas para verlo.
Ficha técnica

