Red de mentiras de Ridley Scott

Red de mentiras

Body of lies, Red mentiras, que se estrena esta semana en España, ha tenido un discreto pasaje por las taquillas norteamericanas, más allá de lo cual, el filme de por sí merece algunas reflexiones.

Lo primero que me viene a la mente al pensar acerca de por qué un gran director como Ridley Scott eligió a un actor tan limitado como Leonardo DiCaprio para protagonizar este filme es la palabra “capricho”. Pero si se tiene en cuenta el hecho de que la película está siendo dejada de lado en la preferencias del público norteamericano ante cintas como Chihuahua de Beverly Hills (qué más comentarios que ese título), Quarantine (una de zombies) o el fenómeno de High Scool Music, o sea evasión en estado puro, uno entiende que Scott haya intentado/decidido usar a Di Caprio, al lado de su inseparable RussellCrowe, como un buen par de anzuelos que le aseguraran recaudar en la taquilla algo de los 100 millones dólares que se gastó en sus adoradas escenas de acción con helicópteros.

Permítaseme desarrollar un poco más las ideas antes expuestas…

Una cosa es una actuación sutil, construida a base de pequeños gestos, pero Di Caprio parece que tuviera anestesiada la cara, incluso Crowe, que tampoco es La Expresividad hecha actor, por lo que se ve en el trailer, en un par de tomas ya nos damos cuenta que ha compuesto un personaje mínimamente creíble, mientras que Di Caprio parece el mismo muchachito insípido de Titanic al que le han pintado una barba y le han puesto un rifle en las manos…

Red de mentiras

No es que tenga nada personal contra Leo, incluso sus declaraciones en favor de Obama me resultan simpáticas, y sé que tiene fama de ser un buen muchacho, pero no hay derecho…

Claro que, el poco éxito que está teniendo Red de Mentiras, dada su temática, resulta más bien curioso, ya que estamos viviendo unos días en que se definen los destinos del mundo (Obama o McCain) y la guerra contra el terrorismo, y los métodos que se emplea en ella, que es lo que promete mostrar esta peli (muchas escenas con helicópteros, super-radares, satélites espías y cabina de comando a distancia desde donde se dirigen los combates) deberían interesarle a más espectadores. Pero se ve que los norteamericanos están ya satisfechos, por no decir hartos, con la dosis de “guerra” que les trae el noticiero todos los días y han optado por entretenerse con obras más livianas.

Y ahí es donde uno comprende la clara visión de Scott, que tampoco optó por proponer (ni siquiera insinuar) en su filme una solución para el conflicto, ni adoptar un tono moralizante que hubieran alejado más a los espectadores de los cines. En cambio, un filme que entre en la atractiva categoría de “thriller de acción” aparece como más tentador, aunque tras ello se esconda un contenido más profundo; ésto, más allá del cierto contenido bélico de la película (porbablemente producto de lo mucho que le gusta a Scott filmar escenas de guerra, ya sea con rangers o con gladiadores).

Incluso el intento de Scott por asegurarse el éxito, lo llevó al extremo de incluir un tema de los resurgidos Guns and Roses y su tan esperado Chinese Democracy en la banda sonara… pero bueno, Riddle, esta vez no pudo ser, no todo son Aliens y Gladiadores en la vida…

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