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Katie (Alexandra Lamy) es una mujer común y corriente que un día conoce a Paco (Sergi López), también un hombre común, pero lo que surge entre ellos es algo mágico y milagroso.
Katie y Paco comienzan su relación sentimental con las habituales inseguridades y complejidades de las relaciones de pareja, a ello se le suma que Katie tiene una hija de una relación anterior, Lisa (Mélusine Mayance), una despierta niña de 11 años. Al poco tiempo de establecida la pareja nace un bebé extraordinario: Ricky, un regordete niño que pesa tres kilos, y en un principio las cosas van bien en la familia, a pesar de los problemas económicos y de los vaivenes de las relaciones familiares, pero Katie no tarda en darse cuenta que algo va mal con Ricky.
Sin saber exactamente qué es lo que le sucede al bebé las angustias de la madre repercuten en la pareja y finalmente Paco (Sergi López) termina por abandonar a la mujer con sus dos hijos. Así está planteado el comienzo de esta película, como un drama sobre la familia, pero el argumento se mueve hacia otro territorio muy diferente cuando se introduce en él un poderoso elemento fantástico.
Lo que tiene Ricky son alas, sin demasiadas explicaciones al pequeño le comienzan a nacer alas en su espalda que le permiten levantar un divertido vuelo por los techos de las habitaciones.

Lo que sigue en la historia es la inmediata intención de la madre de aislar al niño del mundo para protegerlo, y así continua el filme, desarrollando esa situación fantástica- la de un bebé con alas- en una historia con un fuerte anclaje en la realidad cotidiana como la que vivimos todos, con un resultado final muy próximo a la comedia.
Se trata ésta de una película basada en un relato de la novelista inglesa Rose Tremain que apunta a mostrar lo diferente desde una perspectiva singular, lejana al sufrimiento y al dolor, lo que redunda en una propuesta cinematográfica por demás interesante.
Sin más, aquí está el trailer.
-Ficha técnica de Ricky.
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