Los orígenes del cine actual

Cine

En el año 1824, el secretario de la Royal Society de Londres Peter Mark Roget, publicaba su trabajo “La Persistencia de la visión en lo que afecta a los objetos en movimiento”. En él se explicaba que la retina del ojo retiene la imagen de un objeto, durante apenas una fracción de segundo, después de que dejemos de tenerlo delante. Este artículo promovió la investigación por parte de otros muchos científicos e inició, indirectamente, el camino que años más tarde llevaría de la fotografía al cine.

Una curiosidad de salón que se hizo muy popular fue el zootropo, un artilugio con un tambor con dibujos en su cara interior que gira sobre un eje, al hacerlo girar sus imágenes parecían adquirir vida. A mediados del siglo XIX, estos dibujos serían sustituidos por fotografías y poco después, con la invención de emulsiones fotográficas de impresión más rápida, se pudieron fotografiar escenas en movimiento (y no en poses fijas como hasta entonces). En 1877, Eadweard Muybridge (un fotógrafo norteamericano) empleó 24 cámaras sincronizadas para fotografiar el galope de un caballo.

La evolución de la fotografía fue determinante en el desarrollo del cine, pero sus caminos se encontraron definitivamente cuando el francés Étienne Jules Marey construyó el cronofotógrafo portátil, capaz de obtener 12 imágenes en un segundo, aunque el tipo de película (un papel sensible empapado en aceite) se deterioraba muy deprisa. Este obstáculo se salvaría en 1889, cuando George Eastman y Hannibal Goodwin crearon un nuevo tipo de emulsión de revelado rápido sobre una resistente base de celuloide.

camara cine

A finales del siglo XIX, Thomas Alva Edison y su ayudante William K. L. Dickson, crearon el kinetoscopio, un aparato proyector con una bobina cíclica de 15 metros, en el que el espectador podía ver a través de una pantalla de aumento (y previo pago de una moneda). El sistema usado por el kinetoscopio para hacer rodar la película entre sus engranajes (diseñado por el ayudante de Edison), aun se utiliza hoy en día.

Pero la auténtica revolución llegaría con el cinematógrafo, creado por los hermanos Louis y Auguste Lumière y presentado públicamente el 28 de Diciembre de 1895. Este aparato, capaz de hacer tanto de cámara como de proyector, además de una serie de documentales rodados por los propios hermanos Lumière (en uno de los cuales se podía ver, para asombro del público, un tren avanzar hacia la cámara), les consolidaron como los auténticos padres del cine.

La vuelta de tuerca que faltaba la dio el francés Georges Méliès, un ilusionista que quiso demostrar que el cine no sólo debería retratar la realidad, sino que podía alterarla. Fue él quien rodó las primera películas de una sola bobina (de 15 minutos de duración) tituladas El caso Dreyfus (1899) y Cenicienta (1900). Poco después rodaría dos de sus películas más recordadas Viaje a la luna y Las alucinaciones del Barón de Münchhausen (ambas en 1902), en las que su imaginación y habilidad para los trucajes enamoraron al público y demostraron que aquel invento tenía gran cantidad de posibilidades por descubrir.

La llegada del cine sonoro llegó de la mano de la Warner Brothers en 1926 con la llegada de Vitaphone. Consistía en una banda sonora (música, diálogos y efectos) grabada en grandes discos que se reproducían en soncronía co la película. Al año siguiente y bajo el slogan Aun no has oído nada, la película de Alan Crosland El cantante de Jazz (protagonizada por el showman ruso Al Jolson), fue la primera película completamente sonora. Literalmente, enmudeció al público. Dos años después, Lee de Forest inventó el Movietone, una banda lateral integrada en la película y que incluía la banda sonora en la misma bobina.

La carrera tecnológica continúa en nuestros días, con la llegada de las nuevas cámaras y efectos digitales y tratamientos de post-producción (de presupuesto millonario). Con nuestra tecnología actual, vemos con cierta compasión las primeras producciones cinematográficas, pero hay que admitir que muchas veces (hoy en día) damos más importancia a los efectos especiales que al argumento, hasta el punto de que hay películas basadas íntegramente en ellos.

¿De verdad que no pasaron miedo con aquellas viejas películas como Nosferatu, Frankenstein o Drácula? ¿O no rieron a carcajadas con Charles Chaplin y Douglas Fairbanks?

Foto 1 vía: soliloquio21

Foto 2 vía: digitlogic

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