El Rey de la violencia, Peckinpah

sam peckimpah

Cualquiera que haya visto una película de Tarantino, aficionado al western, a las películas de guerra, cualquiera que disfrute con el tipo de cine de los setenta con mucho Harry el Sucio, con tiros por todas partes, polvo, Clint Eastwood, suciedad y luces crepusculares le debe algo a Sam Peckinpah.

Era él un californiano de Fresno nacido el 1925, de familia acomodada, sin embargo le gustaba faltar a clase para ir a la rancho de su abuelo a revivir la vida del cowboy, dicen que se metía en peleas y en problemas y debe ser cierto porque con solo 59 años ya había muerto, después de pasar por el alcohol y la cocaína. En la segunda guerra mundial estuvo en China con los marines, respondía, desde luego, al perfil de tipo duro.

Empezó desde abajo, puesto que lo primero que hizo cerca del cine fue trabajar de tramoyista, con “La invasión de los ladrones de cuerpos” hizo su debut en el guión, del cual sería un maestro consumado. No dirige su primera película hasta 1961 aunque en principio debía ser un telefilme.

Llega su primer premio con “Duelo en la alta sierra” poco después, aunque con mayor éxito en Europa que en su propio país, esto fue una curiosa constante en toda su carrera. Bastante contradictoria, por otro lado, pues Sam Peckinpah si algo fue es americano.

Con Charlton Heston rodó “Mayor Dundee” ya en 1965, aquí empiezan sus peleas con las productoras que le recortaban e intervenían las películas de modo que él mismo consideraba que no podían entenderse para nada. Siguiendo con el “western crepuscular” rodó en 1969 “Grupo salvaje” una de sus obras maestras. Aquí el director se recrea sin complejos en la violencia, de modo mimoso y placentero, usando de la cámara lenta, posteriores películas como “Taxi driver” o “Asesinos natos” serían incomprensibles sin esta apuesta tan arriesgada. Siguen a esta película “La balada de Cable Hogue” o “Perros de paja” donde la polémica se traslada a su supuesta misoginia.

Haciendo un salto algo acrobático en el que solo me detendría en “Pat Garret y Billy el Niño” donde actúan Bob Dylan y Kris Kristorfferson en una curiosidad histórica, acabaría recordando la última orgía de violencia recreada por Peckinpah “La Cruz de hierro” en 1977, su antepenúltima cinta. Fue un fracaso absoluto de crítica y público y, no obstante, una película que, desde luego, hay que ver.

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