Leaving Las Vegas: La fortaleza del amor débil

Leaving Las Vegas (1995) de Mike Figgis: En la ciudad límite del mundo, Las Vegas, allí donde la materia casi se ha transfigurado en luces de colores, sueños y azar; allí, en el último lugar posible, al borde del precipicio absoluto, dos espíritus torturados, Ben Sanderson (Nicolas Cage) y Sera (Elisabeth Shue) encontrarán la ocasión de iluminar la ruta de sus vidas aciagas, uniendo sus destinos en una llama breve pero muy intensa, que dotará de sentido y dará cierto consuelo a sus destinos irreparables.

Leaving las Vegas

Leaving Las Vegas es una película sobresaliente en casi todos los aspectos. Crea una atmósfera increíble de vacuidad e ilusión, en donde los derrotados personajes mantendrán una relación que derrocha sentimiento y conmueve por la emotividad de su desesperanza. La historia, basada en la novela semi-autobiográfica del atormentado escritor John O’Brien, es dura, directa, y evita cualquier tipo de autocomplacencia.

La banda sonora, trabajo del cantante Sting y del propio director Mike Figgis es un deleite para cualquier cinéfilo sensible o aficionado al jazz. Compartir con los protagonistas de Leaving LasVegas su vencida aceptación, su determinante voluntad de comprensión, tolerancia y respeto, a pesar incluso del amor mismo, es una experiencia única y devastadora que motivará en el espectador en cada visionado una renovada oportunidad de sentir y valorar.

POR QUE VERLA

Aunado a la fluida dirección del británico Mike Figgis, esta cinta expone a un enorme Nicolas Cage -más aún que en Corazón salvaje (1990) del genial David Lynch. La caracterización de Cage es poderosa y dúctil al mismo tiempo: muy concentrada y llena de matices. Ben Sanderson es sin lugar a dudas el triunfo de su carrera actoral.

También hay que destacar a Elisabeth Shue, que de igual manera aborda a un personaje sumamente difícil y complejo. Tan sólo el esfuerzo para interpretar los diversos niveles de lectura que exigen las escenas de Sera con el lenón Yuri (Julian Sands) ya hablan de un ejercicio de fuerza y talento histriónico muy destacable. Shue y Cage logran en Leaving Las Vegas momentos de gran intimismo y compenetración, que logran cotas de gran impacto en el espectador.

Desafortunadamente la carrera de la bella Elisabeth, luego de esta cinta, nunca ha vuelto a levantar el vuelo, piénsese en la decepcionante El hombre sin sombra (2000) de Verhoeven.
La música de Sting y del propio Figgis para esta producción es un deleite en toda la extensión de la palabra.

EL ARGUMENTO

Ben Sanderson(Nicolas Cage) es un guionista cinematográfico, que debido al alcoholismo esta llevando su vida a la ruina. Abandona su trabajo y su familia y se retira a Las Vegas, la ciudad de los bares permanentemente abiertos, a fin de entregarse a la bebida hasta alcanzar la muerte. En ese lugar encuentra a Sera (Elisabeth Shue), una joven prostituta. Entre ellos se establece un vínculo tierno, aunque desesperado. Y entre intensos acercamientos, dolorosas separaciones y reencuentros llegarán hasta el álgido final.

Leaving las Vegas

“… y no estoy aquí para acaparar tu atención, hasta el punto de cambiar tus hábitos de vida. Ambos sabemos que yo soy un borracho…pero parece que eso no te incomoda. Y yo se que tú eres una prostituta. Espero que entiendas que soy una persona que está totalmente al margen de este hecho…lo cual no quiere decir que me sea indiferente o que no me importe…sí que me importa… simplemente significa entonces, que acepto y confío en tu buen juicio. Lo que quiero decir es…que espero que entiendas que te comprendo…”

Del script de Leaving Las Vegas, escrito por Mike Figgis y basado en la novela de John O’Brian. (trad. J.A.M.R)

Un posible acercamiento a Leaving LasVegas, cinta magnífica, contemporánea y memorable, quizá lo podamos llevar a cabo al tratar de acercar el amor de Ben (Nicolas Cage) y Sera (Elisabeth Shue) a las nociones propuestas por el pensador italiano Gianni Vattimo acerca del pensamiento débil, como el propio y más coherente para asumir la posmodernidad. Porque de acuerdo a Vattimo, somos participantes de tiempos posmodernos, los dialogantes una cierta ‘babel informativa’, un ámbito específico donde los medios de comunicación y la virtualidad adquieren un carácter central. No valen más las concepciones unívocas de los modelos cerrados, las grandes verdades, de fundamentos dogmáticos, de morales absolutas.

La postmodernidad posibilita sobre todo, según el filósofo italiano Vattimo, la tolerancia, la diversidad. Es la oportunidad precisa para la transición del pensamiento fuerte, metafísico, de las creencias verdaderas, al pensamiento débil, a una cierto tipo de nihilismo moderado, sano,que fomente una toma de posición abierta a la emergencia de nuevos esquemas de valores y relaciones humanas. Las Vegas de Mike Figgis, se transformarían en una red fantasmal donde múltiples seres desfundamentados, arrojados por el vacío o el tedio existencial son atrapados en un ámbito de luminosas virtualidades de neón, y de destinos transformados en rutas de paso efímero, al capricho del azar o de una noche afortunada en los casinos. Así, para Figgis, no habría una ciudad más posmoderna, más aparente, más liviana que Las Vegas.

Y es allí precisamente donde Ben y Sera experimentaran las consecuencias al máximo de estas nuevas posibilidades de relacionarse que se abren para los humanos traspasados de un nihilismo que puede ser condena o salvación. Así entonces posemos interpretar a Ben Sanderson como un singular Narciso, fascinado con el vértigo de su propia caída y aún más, de la inminente disolución del reflejo de su rostro, sobre las aguas perturbadas del manantial. El Eco se su calamidad sería la ninfa angélica Sera, una criatura casi creada por la inspiración de Dante Gabriel Rossetti, pero exiliada por voluntad propia a un agobiante universo de sombras y luces propio de Caravaggio.

A estos dos espíritus errabundos a su manera nada los obliga a estar juntos, ninguna ley, ninguna fuerza escrita con Letras Mayúsculas. Su amor sería, en términos de Gianni Vattimo, un amor débil, desbordante de fuerza. No impone nada. No busca justificarse, sólo se deja acontecer, asumiendo todos los matices de su desamparo de absolutos. Y la dulzura y asperezas que alternativamente se presentan en su fugaz pero honda relación, siempre es como consecuencia del libre fluir de su propia vitalidad sin freno, aún agónica. Para ellos, como nosotros hijos de Gadamer, de Jaspers, de Levinas, es más importante comprenderse, es decir, tolerar y asimilar su diferencia como personas, que entender forzosamente lo que la sociedad demandaría de ellos acerca del modo propio de su vivir o de su desear.

“Espero que entiendas que te comprendo”

Figgis parece solicitar este mismo talante posthumano, este mismo sacrificio hermenéutico al espectador de Leaving LasVegas, que debe tomar distancia (esto último tal vez el máximo provecho que nos brinda la perspectiva postmoderna) pero a la vez, Figgis nos induce con su talento a dejarnos llevar por la empatía que desprenden los protagonistas de esta brillante pieza de arte.

Tan intensa y demandante como la vida, la vida que muy ciertamente merece, con todo, ser plenamente vivida.

Destacar una escena sobre todas:

Todas las escenas compartidas entre Shue y Cage en Leaving Las Vegas son un auténtico y logrado tour de forcé que cristaliza reacciones imposibles de ternura y rechazo simultáneo en cualquier cinéfilo.

La secuencia de la cena romántica entre Ben y Sera, en donde el beodo escritor derrama su copa sobre la mesa, llenando a la chica de pesar y de vergüenza, para luego, un instante después transformase solícito y gallardo al ofrecerle encender su cigarrillo…la sutilidad de este gesto, las sugerentes miradas, la intimidad del ambiente y la música seductora y suave de Sting en balada jazz como fondo…

Extraordinaria. De antología sin más.

Leaving las Vegas

 

El sólo pensamiento de ti
hace a mi corazón cantar,
Como una brisa en abril
en las alas de la primavera.
Y apareces en todo tu esplendor:
mi primer y único amor

La sombras caen
y esparcen sus místicos encantos
en el silencio de la noche,
mientras estás en mis brazos.
Siento tus labios tan cálidos y tiernos:
mi primer y único amor
El roce de tu mano es como el Cielo,
Un cielo que nunca había conocido
El rubor en tu mejilla
cada vez que te hablo,
me dice que eres para mi

Llenas mi corazón impaciente de
tal deseo…
cada beso que das
fija mi alma en el fuego .

Me doy a ti en una dulce entrega,
mi primer y único amor
mi primer y único amor

My One And Only Love
Artista: Sting
escrita por Robert Mellin & Guy Wood

 

(trad. J.A.M.R)

La película está basada en la novela semi-biográfica de John O’Brien, quien se suicidó poco tiempo previo al estreno de la película.

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