Identidad: El Minotauro y sus laberintos

Identidad (2003) del director James Mangold es una mezcla explosiva que fascinará el paladar de cualquier espectador que se acerque a ella, con voluntad abierta y de buena fe.

Imagínese una mezcla de las mejores ideas de la escritora policiaca Agatha Christie, combinada con el núcleo temático de las creaciones del genial escritor Philip K Dick, adicionadas además con toques del Mickey Spillane, el que martillea, el más contundente y finalmente mezladas en un cocktail al estilo Hitchcock: ese postre delicioso es Identidad, una obra que desconcierta, invita, divierte y aterra a partes iguales. Un lúdico y trepidante ejercicio de concentración cinéfila que a todos tiene mucho que brindar.

Identidad

ARGUMENTO:

Diez personas se ven copadas por un incontenible temporal: un chofer (un excelente, John Cusack), una estrella de televisión pasada de moda (Rebecca De Mornay), un policia (un siempre cumplidor, Ray Liotta) que resguarda a un asesino (Jake Busey), una prostituta (la hermosa, Amanda Peet), una pareja de jóvenes esposos (Clea Duvall y William Lee Scott) y una familia problemática (John C. McGinley, Leila Kenzle, Bret Loehr), todos se resguardan en un sombrío motel administrado por un inquieto gerente (John Hawkes). El consuelo de encontrar un lugar donde protejerse de la lluvia, pronto es consumido por el pavor en el momentoen que los diez extraños van siendo aniquilados paulatinamente. Posteriormente se percatarán de que, si es que anhelan salir vivos de allí, tendrán que develar el misterio que les ha reunido en ese tenebroso sitio.

POR QUE VERLA:

En general Identidad es un congruente trabajo en donde cada participante cumple cabalmente con su labor creativa; a destacar la inteligente dirección de Mangold, el trabajo del escritor Michael Cooney y el tremendo duelo de personalidades entre John Cusack y Ray Liotta.

Amanda Peet tiene una buena participación (y siempre es un placer para la pupila).

Alfred Molina y John Hawkes responden a las expectativas de sus roles con eficacia y esmero.

El Minotauro y sus laberintos

“Al subir las escaleras, conocí a un hombre que no estaba,
Hoy de nuevo, él no estaba,
Ojalá, ojalá que me dejara.”

William Hughes Mearns.

Pensar en Identidad es como imaginar al Minotauro cretense cautivo en el centro del laberinto de Minos, imaginando las diferentes posibilidades de ser Teseo o Ariadna para poder derrotarse y salir a la luz.

¿Y sí imaginamos un mundo en donde nada existiera de por sí y en donde todo se conformara de relaciones, de maneras de expresar cada objeto su vínculo con el otro, transformando la materialidad común de lo real, pensándola diferente, poetizándola como si fuera una virtualidad sin límites, ni causas, ni principios, sino como un ámbito de reflejos sin ningún espejo y sin nadie que se mire en ellos?

¿Cómo sería habitar un universo así, existiendo al modo en el que se contemplan las obras de arte pero sin contemplador alguno?

¿Las Meninas imaginadas por Magritte?

Recordemos cierto pasaje de Lewis Carroll:

Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
-Nadie lo sabe.
Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?
-No lo sé.
Desaparecerías. Eres una figura de un sueño. Si se despertara ese rey te apagarías como una vela.

Identidad, la desesperada odisea de un grupo de personajes de novela negra atrapados en un nocturno y húmedo universo particularmente malicioso y letal, igual y podría visualizarse como si la pequeña Alicia de Carrol – que bien puede ser el símbolo de la razón interrogante y el sentido común- al descubrir al Rey dormido, y escuchando las risas de los gemelos Tweedledum y Tweedledee, se encontrara en la posesión de un secreto profundo y terrible.

¿ Y cual es ese secreto? ¿Qué desencadena el giro de tuerca de la trama de esta cinta? ¿La inesperada circunstancia del hasta entonces duro y presto Ed (John Cusack)?

Tal vez que la realidad entera que se brinda a la percepción humana, lo tangible y lo concebible, es representación. Y esto mismo ya lo sabían los profundos hindúes y lo enunciaban en sus poesías los sabios griegos, porque esta intuición fascinante es una “verdad” perenne y esto lo expresó cono nadie Schopenhauer.

“La mentira y la realidad son una, todo puede acontecer. Todo es sueño y verdad. El tiempo y el espacio no existen. Y sobre la frágil base de la realidad, la imaginación teje su tela y diseña nuevas formas, nuevos destinos”

De, Fanny y Alexander(1982) de Ingmar Bergman

Uno de los sentidos profundos de Identidad nos dice tal vez que, quizá en algún sitio sin lugar fijo, en alguno del aterradoramente virtual término “nosotros”, hay quien sueña con una voz que susurra:

“Atención, alguien debería advertirle a Alicia:
El dios oculto esta a punto de resplandecer entre las brumas del bosque, los gemelos han huido a las sombras y el sueño del Rey rojo comienza a inquietarse.
Algo se rasga.”

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Ficha técnica de Identidad

  • Título original: Identity

  • Año:2003

  • Duración: 90 Minutos

  • País: USA

  • Director: James Mangold

  • Guión: Michael Cooney

  • Reparto: John Cusack , Ray Liotta, Amanda Peet, Alfred Molina

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