The Dead Zone de David Cronenberg

The Dead Zone (1983) de David Cronenberg es una sólida película, que a pesar de haber sido realizada por encargo, abarca muchas de las preocupaciones del reconocido cineasta canadiense: las metamorfosis interiores y/o exteriores del ser humano, las regiones oscuras de la personalidad, el auto sacrificio como redención, la enfermedad, los hospitales, los sueños, etc; por otra parte tenemos aquí una de las mejores adaptaciones del novelista norteamericano Stephen King, más cerca de las mejores como El Resplandor (1980) del gigante Stanley Kubrick, que de las menos meritorias por ejemplo Sleepwalkers (1992).

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POR QUE VERLA

Por la estupenda interpretación de Christopher Walken, que dota a Johnny Smith de una amplia gama de expresividad y tonos de ánimo. Ciertos momentos de la cinta logra profundos alcances de emotividad que involucran por entero al espectador.

Por la labor del excelente conjunto de actores que le acompañan, destacando por supuesto la actriz Brooke Adams, su rostro de una belleza tan diferente al acostumbrado estándar de Hollywood, y el dinamita Martin Sheen, con el histrionismo nervioso y eficiente que lo caracteriza.

Además también aparecen el respetable actor Herbert Lom y un conocido del género fantástico, el buen Tom Skerritt.

ARGUMENTO

John Smith (Christopher Walken) tímido profesor universitario, lleva una tranquila existencia al lado de su prometida Sarah (Brooke Adams). Sin embargo un accidente automovilístico, muy cercano de costarle la vida, le causa sufrir varios años en estado de coma. Habiendo vuelto a la conciencia inesperadamente, John Smith encuentra su vida destrozada, y mientras se ocupa de su rehabilitación, se percata de que ahora posee extrañas facultades extrasensoriales.

Destacar una escena sobre las demás en The Dead Zone:

La vuelta a la vida de Johnny Smith, luego de cinco años de estar en coma es un momento sobrecogedor y lleno de tensión.

Cada una de las visiones que tiene el protagonista gracias a sus inexplicables poderes clarividentes, Cronenberg, con su pericia maestra, elabora conseguidas estampas con pocos recursos.

El momento en el que Johnny Smith se da cuenta de que su vida se ha ido al traste debido a su accidente, la honda tristeza que lo embarga, la frustración ineludible. Christopher Walken en plan grande.

El pasaje de la captura del asesino de Castle Rock (tenía que ser King), bien podría ser una obra autónoma por la redondez del episodio, la atmósfera conseguida por Cronenberg, y de nuevo el trabajo actoral de excelencia contundente (¡la mujer increpando a Johnny en las escaleras de la casona, su siniestra reacción, qué momento!)(Atención fangorianos, este tramo, una pequeña joya)

El enfrentamiento final entre Walken y Sheen y el dramático desenlace: en resumen, una obra admirable en todos los sentidos.

Escapar de la zona muerta

Desde Orfeo, Ulises, Eneas o Dante mismo, los viajeros a ultratumba siempre retornan con un conocimiento ominoso y devastador. Porqué ya lo dijo el sabio Wittgenstein alguna vez:

“La solución del enigma de la vida en el espacio y en el tiempo está fuera del espacio y del tiempo.”

De tal suerte que sólo desde fuera es posible conocer los secretos sentidos del dentro. Pero si observamos bien tanto el padre de Ulises, como el de Eneas, Aquileo fantasmal y la melancólica Dido, sin olvidar a la mayoría de las almas que le participan sus cuitas al florentino Dante; todos ellos al expresar su conocimiento del más allá de su alteridad, sus visiones de la zona de la vida, , se refirieren en la mayoría de las veces a los deseos o recuerdos escondidos de los seres humanos, porqué parafraseando a J.G. Ballard, el único territorio que vale la pena explorar hasta el límite, es el espacio interior del hombre, la zona muerta.

Johnny Smith es un heraldo de tal lugar, de ese ámbito virtual compartido por todos, una cierta no muerte, un limbo, en la vida falaz, la del ocultamiento y los anhelos reprimidos, la de los secretos lamentables y de los deseos de aniquilamiento. Johnny Smith, con su extraño rostro de arcángel oscuro, su ropa larga y negra, su cojera y su bastón, impone a los que lo rodean un temor irracional, el mismo que motivan las aves carroñeras, puesto que su presencia es un recordatorio de que la zona muerta está demasiado cercana a la superficie de nuestra persona, y que nuestros pasos por la vida dan contorno inadvertidamente a su cartografía.

Como en otra obra maestra de Cronenberg, la Mosca(1986) sólo los audaces exploradores de la Nueva Carne, los del exterior hacia el interior, como Seth Brundle (Brundle-fly) o Johnny Smith en modo opuesto, sólo ellos, antihéroes postindustriales desesperanzados, son capaces cómo los antiguos referidos al principio, de traer con ellos quizás disimuladamente algunos fragmentos de esperanza, que son enormes posibilidades de vida para los demás. Porque Dante también trajo noticias del Paraíso, al volver de su ruta desde el Infierno, y la Nueva Carne no deja de ser carne, que duele, que siente.

Y porque el solitario camino que lleva a la zona muerta, quizá también es de ida y vuelta.

Esperemos.

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Ficha técnica:

  • Título Original: The Dead Zone
  • Año: 1983
  • País: USA
  • Director: David Cronenberg
  • Guión: Jeffrey Boam, basado en la novela de Stephen King
  • Reparto: Christopher Walken, Brooke Adams, Martin Sheen
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