El Dulce Porvenir de Atom Egoyan

En El dulce provenir (1997) del cineasta Atom Egoyan, bien podríamos encontrar una puesta al día de las intenciones profundas de la antigua tragedia griega, pues en efecto, el elaborar una historia acerca de soterrados motivos humanos, de las ocultas intenciones y desesperanzas del alma, relacionándola directamente con un mito- en este caso una fábula: el flautista de Hamelin- que le dote de sentido para comprender los abismos y vericuetos de su ser más profundo, es ciertamente una acertada manera de recuperar el beneficio de la valiosa catarsis de los sabios helenos.

¿Cómo no ver en los protagonistas de El dulce porvenir las mismas inquietudes e incertidumbres acerca de su propia manera de actuar y de relacionarse con los demás que hallamos por ejemplo en las figuras Eurípides? ¿Nicole Burnell con cierto talante de Medea, y el abogado Mitchell Stephens un nuevo Penteo ante de Las Bacantes?

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ARGUMENTO

Sam Dent, nevado pueblo de Canadá: un autobús escolar pierde el camino y cae en las frías profundidades de un lago; fallecen todos los niños, y tan sólo escapan con vida la joven Nicole Burnell (Sarah Polley) y la conductora del vehículo. Los padres consternados, aún luchan por superar el trágico acontecimiento, justo cuando arriba el astuto abogado citadino Mitchell Stephens (Ian Holm), quien intenta persuadirles de que es preciso señalar un responsable del funesto suceso, y entablar una demanda legal. Esto será el detonante de una silenciosa tormenta, que marcará el resto de sus vidas interiores.

POR QUE VERLA

Por la acertada dirección del talentoso Atom Egoyan, que estructura un montaje sobresaliente en grado sumo: la trama se va estructurando en calculados segmentos situados en el pasado o en el presente del tiempo narrado, esto aunado a la compleja y profunda intención de la obra la sitúan como una de las cimas del este director de origen armenio, mismo que dirigió la excelente cinta Exótica (1994).

Por la preciosa y sugerente fotografía de Paul Sarossy, que sabiamente captura e integra al ámbito interno de los personajes, según la batuta de Egoyan, el aislamiento y la desolación de los hermosos, pero fríos parajes canadienses.

Y por el excelente trabajo del cuadro de actores, cumplidores y correctos todos, pero por supuesto en donde se destaca el protagonismo de Ian Holm– actor tremendo y experimentado que ha colaborado con Ridley Scott, Terry Gilliam o Peter Jackson, por citar sólo a algunos de los grandes nombres de su palmarés.

ESCENA A DESTACAR

De entre tantas magníficas nos inclinamos por el soberbio y sutil desenlace, en donde Ian Holm y Sarah Polley logran una dialéctica histriónica sobria y muy lograda.

La secuencia final, cuando en un tiempo retrospectivo, vemos a Nicole cerrar el libro del Flautista de Hamelin, tras haber arrullado a unos niños, y dirigirse hacia la luz tibia y purificadora, de un automóvil que arriba, y que a través de las cortinas, ilumina suavemente un corredor en penumbras, como simbolizando la intención entera del film. ¡Qué maravilla, Señor Egoyan!

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Ficha Técnica de El Dulce Porvenir

  • Título original: The Sweet Hereafter
  • País: Canadá
  • Año: 1997
  • Director: Atom Egoyan
  • Guión: Atom Egoyan, basado en la novela homónima de Russell Banks
  • Música: Mychael Danna
  • Reparto: Ian Holm, Sarah Polley, Bruce Greenwood
  • Duración: 95 minutos
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1 comentario

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