Mad Max II de George Miller

Es posible hacer el bien por los demás, sin necesidad de pretextos o justificaciones, sin imperativos u motores trascendentes. La oportunidad de evitar el máximo sufrimiento posible al otro por mor de la vida misma, simple y llanamente. Increíble que una noción así pudiera encontrarse en un título tan violento como Mad Max II, El guerrero de la carretera (1981) del australiano George Miller.

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Y sin embargo esta cinta tiene conexiones evidentes con la magistral Yojimbo (1961) del gran Kurosawa, o la efectiva Por un puñado de dólares (1964), spaguetti-western de Sergio Leone, y si en ambos casos el código de honor del samurái o del pistolero daban un cierto fundamento a decisiones tomadas por los protagonistas de ambos films, Sanjuro Kuwabatake y Joe, en el caso que nos ocupa, el ex-bronze Max Rockatansky (Mel Gibson) en Mad Max II , destaca la ausencia absoluta de meta-relato (Bien, Justicia, Libertad) que justifiquen sus emocionantes defensas -del -otro, que en la cinematografía espléndida de Miller, nos obsequiarán con más de una escena modelo para el posterior género de acción o del fantástico en general.

Puesto que si en la primera entrega de la saga Mad Max (1979), Rockatansky sigue todo el patrón de Aquiles el héroe-caudillo griego, en contra de los troyanos, la venganza como su motivación única y definitiva- cabe resaltar que así como Aquiles pugnó por vengar la muerte de su querido Patroclo, el policía del futuro encarnado por Gibson buscará vengar el asesinato de su joven esposa y su hijito. En esta segunda parte se asemeja más a un Ulises sin Ítaca y sin Penélope alguna que lo motiven: es un deambulante motorizado, por los senderos infinitos de un mundo devastado.

Que diferencia de esta cinta trepidante y exacta, exótica y emocionante, con la pretenciosa A Boy and His Dog (1975), porque si en esta última se busca un fabular intelectualoide mezclado con un humor bizarro, en Mad Max II parece flotar la sencilla, pero aún no superada por Occidente, máxima del inmortal aeda Homero: “Los dioses destinaron a los míseros mortales a vivir en la tristeza, y solo ellos están desamparados.»

No queda más pues que asumir este «estar arrojado» a un mundo de violencia absurda y sin-razón generalizada, tener la entereza para asumirse más allá de toda Historia, de todo Absoluto y llevar a cabo acciones heroicas que lo son sólo por su autonomía meramente humana, posible sólo por un anti-héroe silencioso y astuto, alguien que puede acceder a la posibilidad del bienestar humano, por estar por decisión propia más allá del bien y del mal. Sólo el horizonte de la autopista infinita y el ocaso del mundo como destino inexorable. Pero mientras tanto, por la vida de quien sea, como sea.

Esta es la mejor de las cintas de la trilogía de Mad Max(1979-1985), que catapultaría a la fama al actor Mel Gibson y en varios de sus posteriores filmes como actor o director –Lethal Weaphon (1987), Hamlet(1990), la laureada Braveheart (1995) o la controvertida The Passion of the Christ (2004)– recuperará aspectos diversos, pero siempre evidentes, de este su primer gran personaje, el diestro piloto del interceptor negro, en su futurista batallar constante, contra los demonios de la autopista.

Rockatansky

ARGUMENTO

En un mundo post- apocalíptico, el producto más anhelado y disputado es la gasolina. El expolicia Max Rockatansky (Mel Gibson) se dedica a apoyar a una pequeña comunidad pacífica que habita en una improvisada refinería, puesto que sufre el acoso de una tribu de barbaros punkie en motocicleta, por al afán de hacerse con la gasolina procesada en el lugar. Max ayuda a los colonos conduciendo un gigantesco tráiler, con una carga valiosa. Los bárbaros lucharán al final por recuperar la carga de camión y tendrán que enfrentar la valiente defensa de Max y sus aliados.

ESCENA A DESTACAR:

Por supuesto la persecución final que efectúa la tribu de bárbaros motorizados contra la caravana comandada por Max en un tráiler acondicionado con puntas metálicas y rejas de malla. La fuerza cinemática de George Miller proporcionada en esta campal, es prodigiosa, las tomas impecables, y el ritmo un triunfo enorme.

La música del desaparecido Brian May acompasa a la perfección con impetuosas melodías y épicos ritmos que evocan sin problemas al “Marte” del célebre músico Gustav Holst . Un acierto más de una cinta ejemplar y muy influyente es su momento -hay que recordar lo mucho que la industria fílmica italiana de aquellos tristemente ya lejanos fines de los 70-inicio de los 80 le deben a esta franquicia y a Escape de Nueva York (1981) del alguna vez genial John Carpenter-.

Ficha Técnica de Mad Max 2

  • Título original: Mad Max 2: The Road Warrior
  • País: Australia
  • Año: 1981
  • Director: George Miller
  • Guión: Terry Hayes, George Miller, Brian Hannant
  • Música: Brian May
  • Reparto: Mel Gibson, Bruce Spence, Vernon Wells, Virginia Hey
  • Duración: 96 minutos

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