Cronocrimenes, si el tiempo no lo impide…

España,18 de abril de 2008. Como canto de cisne para comenzar a hablar de Nacho Vigalondo lo más justo es apuntar, antes de nada, una referencia espacio-temporal. Empezando con este intertítulo localizador, llegamos al final de un largo viaje o ¿es quizás el principio?

No hay mejor forma de homenajear así, con confusiones cronológicas e ironías temporales, a un autor prolífico y gamberro, aficionado al género de la ciencia ficción que, por fin, en abril, verá su ópera prima proyectada en las grandes pantallas españolas, algo empequeñecidas por la vergüenza del mal papel del mercado audiovisual patrio.

cartel cronocrånes

“Los cronocrímenes”, primer largo de Vigalondo, es la muestra de cómo un mercado cinematográfico que pide constantemente a sus espectadores que vayan a ver producto español no apoya a jóvenes promesas para que esas obras, esos productos, puedan llegar al público nacional.

Y es que la película del director cántabro, obtuvo un contrato con una distribuidora británica y una compra de derechos por parte de Tom Cruise, para ser adaptada en Estados Unidos, antes de encontrar la cobertura de una distribuidora española. Finalmente, a últimos de enero, Versus Entertainment, anuncia que será la encargada de llevar esta primera aventura de Vigalondo en el mundo del largometraje a la salas de cine de nuestro país. Lo más sorprendente es cómo puede ocurrir esto con una obra que ha sido catalogada como gran promesa en Sitges, que ha sido la única representación española en Sundance y que ha obtenido el Premio Asteroide del festival de Trieste y el de la Mejor Película en el Festival de Cine Fantástico de Austin (Texas).

La trayectoria de Nacho Vigalondo es la de un tipo inteligente, original, de humor histriónico, que se toma el cine como lo que en realidad es, una forma de entretenerse y entretener, una manera de reírse de sí mismo y de mostrar que la vida, en definitiva, es una historia de ciencia ficción, en la que no faltan hechos absurdos e inesperados.

En su carrera destacan trabajos que podrían definirse dentro de la categoría de “experimentales”, si a esta palabra no se le asociara irremediablemente un sentido formal, como es el caso de la curiosa trilogía «Código 7», tres cortos con imágenes similares pero diferente interpretación al más puro estilo Philip Dick, «Domingo», de nuevo demostrando que para hacer cine no es necesario hacer movimientos de cámara espectaculares o ni siquiera movimientos, y «Cambiar el mundo«, una propuesta de realidades alternativas recreadas simplemente utilizando un móvil y un único personaje.

No nos podemos olvidar de otros trabajos interesantes del cántabro: «Choque», o cómo sacar el niño egoísta y competitivo que todos llevamos dentro y «7.35 de la mañana», un corto musical con coreografía compuesta por un kamikaze enamorado y amante de las rutinas. Obteniendo el primero el Premio del Público en el festival Fotogramas en Corto 2006 y el segundo una nominación como mejor cortometraje en la gala de los Oscar 2007, no nos queda duda que por originalidad no será. Y si no basta con ver el cartel de “Los cronocrímenes” o ¿Alguien ha visto alguna vez a un asesino con vendas rosas en la cara?.

karra elejalde

A mediados de abril y si el tiempo, y nuestro inusual mercado cinematográfico, no lo impiden podremos saber si esta ópera prima de Vigalondo da todo lo que promete: viajes al pasado (aunque sólo sean de 60 minutos hacia atrás), mujeres desnudas, paisajes cántabros, asesinatos, encuentros entre yos…Todo ello con la presencia de Karra Elejalde, Bárbara Goenaga y el propio Nacho Vigalondo. Sí y cómo no, también con el hombre de las vendas rosas del cartel.

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