Tarkovski, sobre el Cine como Arte y el Tiempo

“El artista es siempre un servidor perpetuamente en deuda por el don que le fue dado como un milagro. El hombre moderno, sin embargo, no quiere hacer ningún sacrificio, aún cuando la verdadera afirmación del “yo” sólo puede ser expresada a través del sacrificio… además la gran función del arte es comunicar, ya que el mutuo entendimiento es una fuerza que une a la gente, y el espíritu de comunión es uno de los aspectos más importantes de la creación artística…simplemente no puedo creer que un artista cree para autoexpresarse.

La autoexpresión carece de sentido si carece de respuesta. Intentar una relación espiritual con los demás es un proceso agónico, sin ganancia práctica; finalmente un sacrificio. ¿Valdría en verdad la pena tanto esfuerzo sólo para oír su propio eco?”

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“Conmovida por una obra maestra, una persona comienza a escuchar dentro de sí el mismo llamado que incitó al artista hacia el acto creativo. Cuando se establece un vínculo entre la obra y el espectador, este experimenta un golpe purificador y sublime. En esa aura que une a la obra maestra con su público, surge lo mejor de nosotros y sentimos la necesidad de exteriorizarlo. En esos momentos nos reconocemos y nos descubrimos, así como la insondable profundidad de nuestro potencial y los alcances últimos de nuestras emociones.”

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El tiempo, fijado en sus formas y manifestaciones factuales: ésa es la idea suprema del cine como arte… ¿Por qué va la gente al cine?…creo que el tiempo es la razón por la que una persona va normalmente al cine: por el tiempo pasado, perdido o aún no vivido. Acude al cine para obtener una cierta experiencia vital, ya que el cine, como ningún otro arte, amplia, acrecienta y concentra la experiencia de una persona-y no sólo la acrecienta, sino que la amplia significativamente. Ése es el poder del cine…”

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¿Cuál es la esencia del trabajo de un director cinematográfico? Podríamos definirla como la de esculpir el tiempo: así como un escultor toma un pedazo de mármol y, consciente en su interior de los rasgos que tendrá su obra ya terminada, elimina todo aquello que no sea parte de la misma, así también el cineasta, a partir de un “pedazo de tiempo” hecho de una enorme masa de hechos vitales, corta y deshecha lo que no necesita, dejando sólo aquello que formará parte de la película terminada, aquello que resulte parte integral de la imagen cinematográfica…El tiempo como hechos…veo a la crónica como la forma última del cine; no se trata, para mí, de un modo de filmar, sino de un modo de reconstruir y recrear la vida.”

(Extractos del libro del director cinematográfico Andrei Tarkovski, “Esculpir el tiempo”, 1992, UNAM, México)

Secuencia de la cinta Nostalgia (1983) de Andrei Tarkovski

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