Héroes de la Serie B: Jason Voorhees, The Shape y Pinhead

Jason Voorhees de Friday the 13th (1980)

Este centinela censor de los oscuros deseos eróticos manifestados en las frondosidades de los bosques, ha tenido siempre un aura de conciencia moral indeclinable y letal. Habiendo sufrido un accidente fatídico por las ansias amorosas de unos jóvenes encargados de campamento, el pequeño Jason creció como una criatura salvaje y enloquecida, tratando de hacer pagar a todos aquellos que sorprenda en sus territorios del campamento para adolescentes de Cristal Lake, en flagrante delito de amoríos y fusiones sexuales pubertas.

Uno no puede dejar de pensar, de acuerdo a la variedad y exotismo de las ejecuciones brindadas por Jason a sus apasionadas víctimas, si no se tratará cada una de ellas, solamente del clímax, de las fantasías culpables de un ser aislado en una mentalidad adolescente perpetua, oculto en las tinieblas de un bosque de soledad.

Jason1

Michael Myers “The Shape” de Halloween (1978)

En el pueblo de Haddonfield, podemos identificar el campo de batalla de cualquier generación en pugna por la primacía de su actualidad. The Shape, ese lunático acechante y sigiloso que no permite una ocasión de escape a sus ansias criminales y vengativas-recuérdese su triste infancia de rechazo y reclusiones-nos ofrece, junto con su permanente persecutor, el excéntrico Dr Loomis (Donald Pleasence) un reflejo escalofriante y alumbrador.

En efecto, si se observa bien, en la tenacidad enfermiza, en las ansias desmedidas por detener a Myers de Loomis, que hasta logran poner en riesgo (o de plano atentar) contra personas inocentes, no puede sino reconocerse ese aire de locura psicótica que posee The Shape: ambos son la misma forma de su locura, sólo que tratando de detenerse en diferentes momentos del existir. Escalofriante.

Michael Myers

Pinhead de Hellraiser (1987)

Pinhead el líder de los Cenobitas, esos ángeles-demonios exploradores de regiones más allá del límite entre el dolor y el placer, nos expone como nadie la dualidad moral humana que se angosta en sus polos escasos y a fuerza de insertar clavos en el rostro, deliciosos y sugerentes o por mediación de cadenas torturantes salidas de las sombras, lograr una desgarradura de esa condición maniquea del existir, y tomar conciencia que la ruta que conduce al Infierno o al Paraíso, bien podría ser la misma, y que tal vez hace mucho tiempo ya que estamos en uno de esos sitios habiendo olvidado la ruta devuelta al otro: sin embargo ciertos deseos íntimos en las penumbras de nuestra conciencia, laberínticos avernos insilenciables, ellos sí que recuerdan y se solazan mucho en Ello.

Pinhead

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