Blade Runner, una película extraña

Blade Runner

No falta algún graciosillo a quien le gusta decir que a Ridley Scott, la película «Blade runner» le salió por equivocación. Lo cierto es que este director es denostado por muchos críticos, suele decirse que sus obras no se entienden, que tienen pretensiones que no cumple, etc. También hay quien opina que sus polémicos posicionamientos políticos influyen en estas abundantes críticas. En todo caso nadie niega la calidad de esta película, lo cual lleva a algunos a decir que viene esta a demostrar que cualquiera puede hacer no ya una cinta de calidad sino, incluso, una obra maestra.

A mi modo de ver estas críticas son bastante injustas para un director que cuenta en su haber con filmes como «Thelma y Louise» o «Alien, el octavo pasajero»… Por mucho que haya dirigido también «La teniente O’Neil».

Un dato bastante aclarador sobre esta película protagonizada por Harrison Ford es que cualquiera que haya leído el libro de Philip K. Dick podrá darse cuenta de que no se parecen prácticamente en nada, lo que toma Ridley de la obra parece que simplemente es la idea original de los famosos ‘replicantes’, tampoco está demás recordar que, en origen, la crítica tampoco fue unánime en reconocer la maestría de esta película. Así pues ¿Podemos hablar de una genialidad de Scott?

Pues parece que tampoco, hay muchas curiosidades que muestran que la cinta acabó saliendo de modo bien distinto a como se planteaba en un principio: Así, por ejemplo, el famoso discurso final de Roy Batty es una improvisación del actor Rutger Hauer, que pensó que su personaje no podía morir sin decir algo que era lo que estaba en el guión.

La voz en off se añadió después del rodaje cuando se comprobó que la película no acababa de entenderse. Se cuenta también que todo el rodaje fue un lío monumental en el que nadie confiaba mucho en el éxito de la película. De hecho Scott acabó rellenando el final del montaje, justo cuando salen los títulos de crédito, con metraje que le sobraba a Stanley Kubrick de «El Resplandor».

Parte del secreto de la película, quizás se encuentra en alguno de los supuestos fallos argumentales que nos llevan, por ejemplo, a preguntarnos todavía hoy si el policía Deckard no es él mismo otro replicante.

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